viernes, 25 de agosto de 2023

Duelo homérico de Carmen Jodra

                           Duelo homérico

 El pelo rizado cubierto de polvo, en desorden la túnica blanca,

Antíloco llega corriendo a la tienda de Aquiles. Aquiles, sentado,

se muerde los labios y le duele el alma

Es cosa terrible lo crueles que pueden llegar a ser las palabras.

 

                    —La tierra está mojada y huele a tierra

bajo su peso. Han roto los cristales

en su sangre, violado los umbrales

del templo y saqueado cuanto encierra.

 

En las más altas cimas de la sierra

hay nieve. Sus heridas son iguales

que rosas… Quien escriba los anales

“guerra” dirá sin conocer qué es guerra.

 

Verás la cara cruel del basilisco,

y el viento es frío. Pero las ovejas

aguardan el cayado y el aprisco.

 

No llores. Déjalo para las viejas.

Tan dulce yace, que ante su obelisco

la Muerte misma enarcará las cejas.

 

Aquiles rompió en alaridos, maldijo la muerte, la vida, la guerra, a Dios y a sí mismo,

desoyó consejos y durante horas lloró haciendo estrago a su paso.

Pero por la noche, agotado, con los ojos secos y los labios rotos,

solo se le oía en lento susurro: “Patroclo, Patroclo, Patroclo…”.

 

                                                                                Carmen Jodra Davó


martes, 22 de agosto de 2023

Entrevista a una actriz de Crepúsculo

 Entrevista a una actriz de Crepúsculo


- Lexicón: ¿Cómo es hacer de vampiro? ¿Cómo te preparas para el papel?
- Rachelle: He preparado a Victoria como una mujer antes que como un vampiro. ¿Quién es ella? ¿Qué la ha hecho ser así? ¿Qué fue de su vida como mortal?… Me divierto mucho yendo por ese camino. Específicamente, para prepararla como vampiro leí los libros y los exploté. Ya que Stephenie la describe como un felino, he visto muchos ataques de leones en YouTube.
- Lexicón: ¿Cómo describirías el personaje de Victoria?
- Rachelle: Amenazante, despiadada, vengativa, traicionada, animal, herida, furiosa.
- Lexicón: No sabemos mucho de la historia de Victoria, ¿le has creado una tú misma?
- Rachelle: Claro que sí.
- Lexicón: ¡Cuál es tu escena favorita? ¿Alguna historia que te gustaría compartir?
- Rachelle: No tengo una escena preferida… Aunque está la escena en la cual Nikki y yo nos vimos las caras por primera vez, como Victoria y Rosalie. En realidad la escena no era acerca de nosotras y, finalmente, Catherine (la directora) tuvo que decir “Bueno, señoritas, contrólense”. Si hacemos más películas, espero que tengamos buenas escenas de pelea.
- Lexicón: ¿Qué elementos de tu vida has usado para crear a Victoria? ¿Se parece en algo a ti… aparte del cabello?
- Rachelle: Victoria representa una parte que todos tenemos dentro, pero que nadie quiere reconocer que está ahí, o fingimos que no existe. Ella es como seríamos nosotros si siguiésemos todos esos impulsos revoltosos, malvados.
                   
                                                   Entrevista a Rachelle Lefevre. Tus retos en español. Carmen Lepre.



































































Fragmento de Cuando eso acecha de Andrea Arismendi

 El lunes por la mañana la fiebre me acompañó durante la jornada de trabajo. Pasé las horas lentas, absolutamente inquieta, reconcentrada en los sucesos del día anterior, asustada por la cantidad de sangre que había salido de mi nariz, preguntándome si estaría enferma o hasta moribunda y no lo sabía. Al salir, el caníbal estaba parado en la acera frente al lugar donde aguardaba mi bus. Me hacía señas con una mano, me saludaba, me invitaba a cruzar la calle. Lo ignoré como pude. Cuando llegué a mi casa intenté no pensar en lo que había ocurrido. Fue imposible. Cada vez que quiero escapar de un pensamiento, este se torna obsesivo y hasta sueño con él. No hay voluntad posible que nos aparte de nuestra mente. Decidí que no tocaría el maletín en unos días y que visitaría a mis padres en cuanto tuviera un día libre.

     La semana transcurrió entre la irrealidad de la vigilia y las pesadillas nocturnas. La presencia del caníbal era agobiante con su constancia; cada vez que salía del edificio estaba frente a mí, silencioso y gesticulando. La fiebre no cesaba, los recuerdos y pensamientos en torno al aljibe me acosaban continuamente. La cara imposible del mandril, sus compañeros, cada uno tan desagradable como él, me provocaban una especie e vértigo, una sensación de caída que me hacía incorporar en la cama a la noche. (…).
     Revolví papeles buscando el número de teléfono de la central de mi piso en la empresa. ¿Cuánto hacía que trabajaba allí? ¿Diez años? ¿Quince? Tal vez cerca de veinte. ¿Cómo alguien podría olvidar algo así? Años de rutina y tedio estaban afectando mi memoria. Parecía ser irreversible. Temí que una enfermedad heredada o contagiosa se estuviera asentando y quedara como mis padres, sumida en una profunda e impenetrable ausencia. Del otro lado del teléfono una voz digital me indicaba varios números que iban derivándome a varias contestadoras hasta dar con una voz humana o por lo menos, parecida. Era inusual faltar a mi trabajo. En tantos años jamás lo había hecho. A pesar de eso se me explicó que afectaría la contabilización de mis días de trabajo para la jubilación. Me dio lo mismo. No me detuve a pensarlo y exigí que enviaran al médico estatal para certificar mi ausencia. Llegaría como máximo en tres horas, así que en ese estado planifiqué el resto del día. Aprovecharía la ocasión para visitar a mis padres.
     La espera fue tensa pero breve. El médico solo me hizo unas preguntas y no quiso traspasar el umbral. Cuando le conté que sangraba la nariz cada vez con más frecuencia, causándome mareos y hasta desmayos, levantó la vista del documento sobre el que estaba escribiendo.
     -Es una enfermedad cada vez más común, lo siento. No hay solución. Le diría que asista a un hospital público, pero probablemente la atiendan en un año o más. No es posible conseguir medicamentos para su condición; el Estado no los reparte y son demasiado costosos.
     Estiró su brazo y examinó los ojos bajo mis párpados mientras me explicó que tenía anemia. Sacó un tensiómetro de su maletín y ahí, parados en la puerta de entrada me dijo que tenía la presión demasiado alta. Me tomó la temperatura y no se mostró sorprendido por el resultado. Afirmó con certeza que si continuaba así probablemente no tendría chances de sobrevivir. No supe qué decirle. Sabía que no tenía sentido rogar por atención médica especializada. Atiné a preguntarle si estaba seguro y me contestó con cierta resignación en la mirada que era la misma enfermedad que estaba matando a todos. Que estábamos intoxicados, mal alimentados, y atacados por un montón de bacterias imposibles de tratar. Se despidió con una disculpa y percibí otra vez un dejo de amargura en su rostro. Un médico que no puede curar.. (…).

Andrea Arismendi, Cuando eso acecha.

sábado, 12 de agosto de 2023

Estío de Juana de Ibarbourou

 Estío


Cantar del agua del río.

Cantar continuo y sonoro,

arriba bosque sombrío

y abajo arenas de oro.

 

Cantar...

de alondra escondida

entre el oscuro pinar.

 

Cantar...

del viento en las ramas

floridas del retamar.

 

Cantar...

de abejas ante el repleto

tesoro del colmenar.

 

Cantar...

de la joven tahonera

que al río viene a lavar.

 

Y cantar, cantar, cantar

de mi alma embriagada y loca

bajo la lumbre solar.

domingo, 30 de julio de 2023

Formas no personales del verbo

 

Las formas no personales del verbo no tienen flexión de persona, sino tienen un carácter único. Son el infinitivo, el gerundio y el participio. Este artículo trata los característicos de las formas impersonales en español.

Infinitivo

El infinitivo figura como entrada en el diccionario. También puedes buscar la conjugación de un verbo por entrar el infinitivo abajo. ;-)

El infinitivo de un verbo expresa una acción de forma impersonal. Puede funcionar como sustantivo. Por ejemplo:

Fumar mata.
Me gusta cantar.

La terminación del infinitivo indica qué clase de conjugación tiene. Se divide en tres grupos y cada uno tiene su conjugación regular. En la tabla debajo verás los modelos de las conjugaciones:

ClaseTerminaciónModelo
primera conjugación-arhablar
segunda conjugación-ercomer
tercera conjugación-irvivir

Gerundio

El gerundio expresa una acción simultánea o inmediatamente anterior a la del verbo principal. En español el gerundio acaba en –ando o -iendo.

Se usa para indicar que una acción está en desarrollo. Por ejemplo:

Ana está leyendo el periódico.
El perro lleva ladrando desde las siete de la mañana.

El gerundio es gramaticalmente equivalente a un adverbio. Puede expresar la manera en la que se realiza la acción:

Voy al trabajo caminando.

Participio

En español utilizamos el participio (-ado o -ido) con una forma del verbo auxiliar haber en los tiempos compuestos. En español el participio termina en -ado o -ido.

En este ejemplo el pretérito perfecto del indicativo lo utilizamos para expresar una acción pasada pero cercana al momento en que se habla:

He visto el peatón.

También el participio funciona como adjetivo:

La película es muy aburrida.

 

viernes, 28 de julio de 2023