domingo, 13 de septiembre de 2026

Rimas de G. A. Bécquer

 

- XXIII -

ArribaAbajo  Por una mirada, un mundo;

Por una sonrisa, un cielo;

por un beso... ¡yo no sé

qué te diera por un beso!


- LIII -



ArribaAbajo   Volverán las oscuras golondrinas

en tu balcón sus nidos a colgar,

y otra vez con el ala a sus cristales

       jugando llamarán;


   pero aquellas que el vuelo refrenaban

tu hermosura y mi dicha al contemplar,

aquellas que aprendieron nuestros nombres,

      ésas... ¡no volverán!


   Volverán las tupidas madreselvas

de tu jardín las tapias a escalar,

y otra vez a la tarde, aún más hermosas,

      sus flores se abrirán;


   pero aquellas cuajadas de rocío,

cuyas gotas mirábamos temblar

y caer, como lágrimas del día...

      ésas... ¡no volverán!


    Volverán del amor en tus oídos

las palabras ardientes a sonar;

tu corazón de su profundo sueño

      tal vez despertará;


   pero mudo y absorto y de rodillas,

como se adora a Dios ante su altar,

como yo te he querido... desengáñate,

      ¡así no te querrán!

 

 

 

 

 

 

- VII -


ArribaAbajo   Del salón en el ángulo oscuro,

de su dueño tal vez olvidada,

silenciosa y cubierta de polvo

      veíase el arpa.


   ¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas,

como el pájaro duerme en las ramas,

esperando la mano de nieve

      que sabe arrancarlas!


   ¡Ay! -pensé-. ¡Cuántas veces el genio

así duerme en el fondo del alma,

y una voz, como Lázaro, espera

que le diga: «Levántate y anda!»

 

 

 

 

 

- LXXIII -



ArribaAbajo    Cerraron sus ojos,

que aun tenía abiertos;

taparon su cara

con un blanco lienzo,

y unos sollozando,

otros en silencio,

de la triste alcoba

todos se salieron.


   La luz, que en un vaso

ardía en el suelo,

al muro arrojaba

la sombra del lecho,

y entre aquella sombra

veíase a intérvalos

dibujarse rígida

la forma del cuerpo.


    Despertaba el día

y a su albor primero,

con sus mil ruidos

despertaba el pueblo.

Ante aquel contraste

de vida y misterios,

de luz y tinieblas,

medité un momento:

¡Dios mío, qué solos

se quedan los muertos!


   De la casa, en hombros,

lleváronla al templo,

y en una capilla

dejaron el féretro.

Allí rodearon

sus pálidos restos

de amarillas velas

y de paños negros.


   Al dar de las ánimas

el toque postrero,

acabó una vieja

sus últimos rezos;

cruzó la ancha nave,

las puertas gimieron

y el santo recinto

quedose desierto.


   De un reloj se oía

compasado el péndulo,

y de algunos cirios

el chisporroteo.

Tan medroso y triste,

tan oscuro y yerto

todo se encontraba...

que pensé un momento:

¡Dios mío, qué solos

se quedan los muertos!


   De la alta campana

la lengua de hierro

le dio volteando

su adiós lastimero.

El luto en las ropas

amigos y deudos

cruzaron en fila

formando el cortejo.


   Del último asilo,

oscuro y estrecho,

abrió la piqueta

el nicho a un extremo.

Allí la acostaron,

tapáronle luego,

y con un saludo

despidiose el duelo.


   La piqueta al hombro,

el sepulturero,

cantando entre dientes,

se perdió a lo lejos.

La noche se entraba,

reinaba el silencio;

perdido en las sombras,

medité un momento:

¡Dios mío, qué solos

se quedan los muertos!


   En las largas noches

del helado invierno,

cuando las maderas

crujir hace el viento

y azota los vidrios

el fuerte aguacero

de la pobre niña

a solas me acuerdo.


   Allí cae la lluvia

con un son eterno;

allí la combate

el soplo del cierzo,

del húmedo muro

tendida en el hueco,

¡acaso de frío

se hielan sus huesos!...


   ¿Vuelve el polvo al polvo?

¿Vuela el alma al cielo?

¿Todo es vil materia,

podredumbre y cieno?

¡No sé; pero hay algo

que explicar no puedo,

que al par nos infunde

repugnancia y duelo,

al dejar tan tristes,

tan solos los muertos!







 

domingo, 6 de septiembre de 2026

Leyendas del Uruguay

 Las leyendas de Uruguay muestran una gran diversidad y una rica historia. Desde aborígenes extintos hasta fenómenos naturales y sobrenaturales, muchas tienen una importancia tan profunda como vigente en su cultura. 

Las leyendas son narraciones que mantienen viva la cultura ancestral en todo país o región. Logran mezclar, con distintos matices, elementos imaginativos con sucesos reales que vivieron pueblos enteros, que se actualizan constantemente mediante el relato.

Las principales leyendas de Uruguay

1. La yerba mate

Una de las más antiguas leyendas uruguayas cuenta el origen del mate como bebida ancestral. Las diosas de la luna y las nubes bajaron un día de visita a la tierra solo para encontrarse con un jaguar que se dispuso a atacarlas.

En su defensa, un viejo indígena logró salvarlas del feroz ataque. Como recompensa, las diosas le otorgaron una bebida hecha de una planta, las hojas de té de mate, con las que podía preparar una “bebida de amistad”, que es el mate que hoy conocemos.

2. El paso de la cruz

Es el relato de un hombre bondadoso pero pecador cuando joven, que solía frecuentar el río Yi. El hombre poseía un viejo talismán que le había dado un indio brujo, que hizo que su oscuro pasado se borrara y se convirtiera en un hombre de referencia y respeto para su gente.

Al ser envidiado y al creer que escondía riquezas, un grupo de hombres le asesinó, y dejaron su cuerpo a la intemperie. Al no ser sepultado, su alma vagaba en forma de luz azulada y aterraba a gauchos que pasaban por la zona.

A causa del miedo en habitantes de la región, todos empezaron a clavar cruces en su nombre. 

Luego de un tiempo nació un árbol tan grande que tomó forma de cruz y se convirtió en referente de paso, en una zona que era ahora santa y no temida.

3. Los charrúas: la tribu de honor

Cuenta la historia de una tribu presente hace más de 4.000 años en tierras uruguayas.

Los charrúas fueron expulsados de tierras guaraníes hacia Uruguay y eran una tribu nómada y cazadora, cuyo nombre hacía referencia al honor aguerrido.

La llegada de los europeos a las costas uruguayas se vio bloqueada por ataques de estas tribus, que pelearon contra españoles, portugueses y británicos. Fueron víctima de un brutal genocidio por parte del gobierno uruguayo en 1833.

4. El churrinche

En un combate feroz entre tribus indígenas, muchos integrantes de una de las tribus en combate lograron refugiarse en las aguas de un río cercano. El cacique de esa tribu no logró llegar por sus heridas y cayó al suelo.

Al no querer ser alcanzado por los enemigos, sacó de su pecho su corazón y lo transformó en un ave de rojo encendido.

En forma de ave, su corazón voló a refugiarse en los bosques nativos, cantando una melodía más parecida a un chirrido, por ello su nombre actual.

5. Luz mala

Historia de la época gaucha, se trata de una luz fluorescente que se eleva del suelo por las noches. Quienes avisten la luz por la noche y busquen debajo de ella, encontrarán artefactos indígenas y valiosos objetos de metal.

Este descubrimiento trae consecuencias graves, cuando debajo de la luz fluye un gas letal que busca asesinar a todo avaro que consiga los tesoros preciados. Se dice que la luz emana de almas perdidas que no fueron cristianamente bautizadas.

6. La aruera

La aruera es un árbol venenoso, cuyo origen fue una bella indígena muy enamoradiza, a la que engañaban siempre sus pretendientes. Cansada de ser engañada, su sentimiento amoroso se convirtió en amargura. Cuando murió regresó en forma de este árbol, que resulta sumamente venenoso cuando se le corta una rama e incluso cuando se descansa bajo él. Se dice que es su amargura por tantos engaños.

7. Cambá nambi

La leyenda relata que un cacique adoraba a su hija Tacuareé. Esta un día se enamoró de un hombre de una tribu lejana y se fue tras él. El padre salió a buscarla, y desesperado por no encontrarla, apoyaba frecuentemente el oído en la tierra, para escuchar. Hasta que un día, exhausto, murió en esa posición. Cuando lo encontraron, no pudieron levantarlo porque su oreja había echado raíces, tuvieron que cortarla para recoger el cuerpo. Allí se originó el árbol cambá nambi, que tiene forma de oreja.

La llorona (anónima).

 

El Chupacabra (anónima).

 


Leyenda del Charro Negro (anónima).