Hillingham, 24 de agosto. Empiezo a llevar un diario igual que Mina. Después, cuando volvamos a estar juntas, comentaremos ampliamente todo lo que yo anoté aquí. Pero, ¿cuándo será eso? ¡Cuánto siento que no esté aquí, pues soy muy desdichada! La noche anterior tuve la sensación de sufrir de nuevo las pesadillas que tenía en Whitby; quizá se deba al cambio de aires, o por haber regresado a casa... Lo peor es que nada recuerdo, pero me tortura un vago temor, y me siento débil y exhausta... Cuando Arthur ha venido a almorzar, se entristeció al verme, y por mi parte, no he tenido valor para fingir alegría. Esta noche me gustaría dormir en la habitación de mamá. Bien, buscaré un pretexto para pedírselo.
domingo, 17 de abril de 2022
Diario de Mina Murray
26 de julio. Estoy sumamente inquieta y la escritura me alivia un poco, es como si conversara conmigo misma, y me escuchara a la vez. Además, el hecho de llevar ese diario en taquigrafía me produce una impresión distinta a si escribiese en él de forma normal. Estoy tan inquieta con respecto a Lucy como en relación a Jonathan. Llevo ya algún tiempo sin noticias suyas; pero ayer, ese querido señor Hawkins, siempre tan amable, me envió una carta que había recibido de mi prometido. Solo unas líneas, escritas en el castillo de Drácula, anunciado su retorno. Esto no encaja con el carácter de Jonathan. No comprendo qué ocurre... y eso me preocupa. Lucy, por otra parte, aunque parece gozar de buena salud, vuelve a sufrir crisis de sonambulismo. Su madre me habló de ello y hemos decidido que, a partir de ahora. por la noche cerraré con llave la puerta de nuestra alcoba. La señora Westerna afirma que las personas sonámbulas, inevitablemente, trepan a los tejados, se pasean por el borde de los precipicios más escarpados y se despiertan de pronto y caen al vacío, al tiempo que exhalan un grito horrible, capaz de oírse en toda la región. La pobre se pasa la vida temblando por Lucy, y me contó que su marido, el padre de mi amiga, también sufría esas crisis. Se levantaba en plena noche, se vestía y si nadie se lo impedía, salía. Lucy va a casarse el próximo otoño, y ya está ocupada en su traje de novia, en su ajuar, en el arreglo de la casa. La comprendo muy bien, ya que hago lo mismo, con la diferencia que Jonathan y yo iniciaremos nuestra vida conyugal de manera más sencilla y ante todo tendremos que conseguir que juntar los extremos. El señor Holmwood, el honorable Arthur Holmhood, hijo único de lord Godalming, llegará pronto, tan pronto como pueda abandonar la ciudad, pues su padre está enfermo y Lucy cuenta los días y las horas. Me ha dicho que desea sentarse con él en el banco del cementerio, y enseñarles desde lo alto del acantilado el bello paisaje de Whitby. Para mí que esa espera está minando la salud, y creo se repondrá cuando llegue su prometido.
Drácula de Bram Stoker. Diario de Jonathan Harker
lunes, 7 de marzo de 2022
El arte de dibujarte de Eduardo Galeano
El arte de dibujarte
En algún lecho del golfo de Corinto, una mujer contempla, a la luz del fuego, el perfil de su amante dormido.
En la pared, se reflejaba la sombra.
El amante que yace a su lado, se irá. Al amanecer se irá a la guerra, se irá a la muerte. Y también, la sombra, su compañera de viaje, se irá con él y con él morirá.
Es noche todavía. La mujer recoge un tizón entre las brasas y dibuja, en la pared, el contorno de la sombra.
Esos trazos no se irán.
No la abrazarán, y ella lo sabe. Pero no se irán.
a) En una parte del texto se señala un espacio geográfico: Imagina dónde queda. Localízalo en el mapa.
b) ¿A que género de texto pertenece?
c) ¿Quiénes son sus protagonistas?
d) ¿En qué momento del día se encuentran?
e) ¿Por qué aparece la palabra todavía? ¿Podría haberse omitido? ¿Qué cambia con su presencia?
f) ¿Por qué la mujer realiza un dibujo? En el texto aparece la palabra "yace": ¿por qué otra palabra se puede sustituir y que mantenga la misma idea? ¿Qué tipo de palabra es?
g) ¿Cuál es la palabra que se reitera? ¿Qué información aporta su terminación o morfema flexivo?
h) Copia el primer párrafo en cursiva, marca verbos conjugados, oraciones, enunciado, sujeto expreso y tácito, predicado.
i) ¿Qué otra expresión se utiliza para nombrar al amante?
j) Realiza un grafiti que dibuje el hombre al lado de su sombra.
Graffiti de Julio Cortázar
Graffiti
Tantas cosas que empiezan y acaso acaban como un juego, supongo que te hizo gracia encontrar el dibujo al lado del tuyo, lo atribuiste a una casualidad o a un capricho y solo la segunda vez te diste cuenta de que era intencionado y entonces lo miraste despacio, incluso volviste más tarde para mirarlo de nuevo, tomando las precauciones de siempre: la calle en su momento más solitaria, ningún carro celular en las esquinas próximas, acercarse con indiferencia y nunca mirar los graffitis de frente sino desde la otra acera o en diagonal, fingiendo interés por la vidriera de al lado, yéndote enseguida.
Tu propio juego había empezado por aburrimiento, no era en verdad una protesta contra el estado de cosas en la ciudad, el toque de queda, la prohibición amenazante de pegar carteles o escribir en los muros. Simplemente te divertía hacer dibujos con tizas de colores (no te gustaba el término graffiti, tan de crítico de arte) y de cuando en cuando venir a verlos y hasta con un poco de suerte asistir la llegada del camión municipal y a los insultos inútiles de los empleados mientras borraban los dibujos. Poco les importaba que no fueran dibujos políticos, la prohibición abarcaba cualquier cosa, y si algún niño se hubiera atrevido a dibujar una casa o un perro, lo mismo lo hubieran borrado entre palabrotas y amenazas. En la ciudad ya no se sabía demasiado de qué lado estaba verdaderamente le miedo; quizá por eso te divertía dominar el tuyo y cada tanto elegir el lugar y la hora propicios para hacer un dibujo.
Nunca habías corrido peligro porque sabías elegir bien, y en el tiempo que transcurría hasta que llegaban los camiones de limpieza se abría para vos algo como un espacio más limpio donde casi cabía la esperanza. Mirando desde lejos tu dibujo podías ver a la gente que le echaba una ojeada al pasar, nadie se detenía por supuesto pero nadie dejaba de mirar el dibujo, a veces una rápida composición abstracta en dos colores, un perfil de pájaro o dos figuras entrelazadas. Una sola vez escribiste una frase con tiza negra: A mí también me duele. No duró dos horas, y esta vez la policía en persona la hizo desaparecer. Después solamente seguiste haciendo dibujos.
Cuando el otro apareció al lado tuyo casi tuviste miedo, de golpe el peligro se volvía doble, alguien se animaba como vos a divertirse al borde de la cárcel o algo peor, y ese alguien por si fuera poco era una mujer. Vos mismo podías probártelo, había algo diferente y mejor que las pruebas mas rotundas: un trazo, una predilección por las tizas cálidas, un aura. A lo mejor como andabas solo te imaginaste por compensación; la admiraste, tuviste miedo por ella, esperaste que fuera la única vez, casi te delataste cuando ella volvió a dibujar al lado de otro dibujo tuyo, unas ganas de reír, de quedarte ahí delante como si los policías fueran ciegos o idiotas.
Empezó un tiempo diferente, más sigiloso, más bello ya amenazante a la vez. Descuidando tu empleo salías en cualquier momento con la esperanza de sorprenderla, elegiste para tus dibujos esas calles que podías recorrer en un solo itinerario; volviste al alba, al anochecer, a las tres de la mañana. Fue un tiempo de contradicción insoportable, la decepción de encontrar un nuevo dibujo de ella junto a alguno de los tuyos y la calle vacía, y la de no encontrar nada y sentir la calle aún más vacía. Una noche viste su primer dibujo solo; lo había hecho con tizas rojas y azules en una puerta de garaje, aprovechando la textura de las maderas carcomidas y las cabezas de los clavos. Era más que nunca ella, el trazo, los colores, pero además sentiste que ese dibujo valía como un pedido o una interrogación, una manera de llamarte. Volviste al alba, después que las patrullas ralearon en su sordo drenaje, y en el resto de la puerta dibujaste un rápido paisaje con velas y tajamares; de no mirarlo bien se hubiera dicho un juego de líneas al azar, pero ella sabría mirarlo. Esa noche escapaste por poco de una pareja de policías, en tu departamento bebiste ginebra tras ginebra y le hablaste, le dijiste todo lo que se venía a la boca como otro dibujo sonoro, otro puerto con velas, la imaginaste morena y silenciosa, le elegiste labios y senos, la quisiste un poco.
Casi enseguida se te ocurrió que ella buscaría una respuesta, que volvería a su dibujo como vos volvías ahora a los tuyos, y aunque el peligro era cada vez mayor después de los atentados en el mercado te atreviste a acercarte al garaje, a rondar la manzana, a tomar interminables cervezas en el café de la esquina. Era absurdo porque ella no se detendría después de ver tu dibujo, cualquiera de las muchas mujeres que iban y venían podía ser ella. Al amanecer del segundo día elegiste un paredón gris y dibujaste un triángulo blanco rodeado de manchas como hojas de roble; desde el mismo café de la esquina podías ver el paredón (ya habían limpiado la puerta del garaje y una patrulla volvía y volvía rabiosa), al anochecer te alejaste un poco pero eligiendo diferentes puntos de mira, desplazándote de un sitio a otro, comprando mínimas cosas en las tiendas para no llamar demasiado la atención..."
Lee atentamente el fragmento del cuento Graffiti de Julio Cortázar:
a) ¿Qué tipo de precauciones toman los protagonistas para comunicarse a través de grafitis? ¿Por qué tienen ese accionar tan precavido?
b) ¿Cómo reconoce el protagonista masculino que su interlocutora es una mujer?
c) Todas las acciones mencionadas a continuación se relacionan con el área del dibujo, ordénalas temporalmente, comienza con la que aconteció primero.
"Una sola vez escribiste una frase con tiza negra: A mí también me duele. "
"dibujaste un rápido paisaje con velas y tajamares"
"y dibujaste un triángulo blanco rodeado de manchas como hojas de roble"
"nadie dejaba de mirar el dibujo, a veces una rápida composición abstracta en dos colores, un perfil de pájaro o dos figuras entrelazadas"
d) Brinda un final al relato en un texto que no supere los seis renglones. Organízalo en dos párrafos.
e) En la siguiente estructura lingüística marca verbos conjugados, oraciones, sujeto expreso de estar presente, o tácito, predicado:
"Al amanecer del segundo día elegiste un paredón gris y dibujaste un triángulo blanco rodeado de mancas como hojas de roble..."
f) ¿Qué dos ideas se oponen por medio de la conjunción adversativa "pero" en:
"nadie se detenía por supuesto pero nadie dejaba de mirar el dibujo"
g) En el siguiente enunciado:
"Descuidando tu empleo salía en cualquier momento con la esperanza de sorprenderla, elegiste para tus dibujos esas calles que podías recorrer en un solo rápido itinerario; volviste al alba, al anochecer, a las tres de la mañana"
- ¿Cuantos actos lleva a cabo el hombre? ¿Qué palabras te permite reconocerlos?
- Vuelve a escribir el mismo enunciado en cursiva pero sin escribir las informaciones subrayadas. Reflexiona y contesta: ¿Qué pierde el lector al suprimirlas?
domingo, 6 de marzo de 2022
sábado, 6 de noviembre de 2021
El principito Cap. IV
Había así aprendido una segunda cosa muy importante: que su planeta de origen era apenas más grande que una casa!
Eso no podía sorprenderme mucho. Bien sabía que aparte de los grandes planetas como la Tierra, Júpiter, Marte, Venus, a los que se les dio nombre, hay otros centenares que son a veces tan pequeños que cuesta mucho divisarlos con el telescopio. Cuando un astrónomo descubre uno de ellos, lo bautiza con un número. Lo llama por ejemplo: "el asteroide 3251."
Tengo serias razones para creer que el planeta de donde venía el principito es el asteroide B 612. Ese asteroide no fue visto más que una vez con telescopio, en 1909, por un astrónomo turco.
Había hecho entonces una gran demostración de su descubrimiento en un Congreso Internacional de Astronomía. Pero nadie le había creído a causa de su vestimenta. Los adultos son así.
Afortunadamente para la reputación del asteroide B 612, un dictador turco impuso a su pueblo, bajo pena de muerte, vestirse a la europea. El astrónomo repitió su demostración en 1920, con un traje muy elegante. Y esta vez todo el mundo estuvo de acuerdo con él.
Si les he contado estos detalles sobre el asteroide B 612 y si les revelé su número, es a causa de los adultos. A los adultos les gustan los números. Cuando uno les habla de un nuevo amigo, nunca preguntan sobre lo esencial. Nunca te dicen: "¿Cómo es el sonido de su voz? ¿Cuáles son los juegos que prefiere? Colecciona mariposas?" Te preguntan: "¿Qué edad tiene? ¿Cuántos hermanos tiene? ¿Cuánto pesa? ¿Cuánto gana su padre?" Solo entonces creen conocerlo. Si uno dice a los adultos: "Vi una bella casa de ladrillos rosas, con geranios en las ventanas y palomas en el techo..." no logran imaginársela. Hay que decirles: "Vi una casa de cien mil francos." Entonces exclaman: "¡Qué lindo!"
Así, si uno les dice: "La prueba de que el principito existió es que era encantador, que reía y que quería un cordero. Cuando se quiere un cordero, es prueba de que se existe", alzarán los hombros y te tratarán como a un niño! Pero si uno les dice: "El planeta del que venía es el asteroide B 612", entonces quedarán convencidos y no molestarán más con sus preguntas. Son así, no hay que disgustarse con ellos. Los niños deben ser muy indulgentes con los adultos.
Pero, claro está, ¡nosotros que comprendemos la vida nos burlamos de los números! Me hubiera gustado comenzar esta historia a la manera de los cuentos de hadas. Me hubiera gustado decir:
"Había una vez un principito que vivía en un planeta apenas más grande que él, y que necesitaba un amigo..." Para quienes comprenden la vida, habría resultado mucho más cierto.
Porque no quiero que mi libro se lea a la ligera. Siento tanta pena al contar estos recuerdos. Hace ya seis años que mi amigo se fue con su cordero. Si intento acá describirlo, es con el fin de no olvidarlo. Es triste olvidar a un amigo. No todo el mundo tuvo un amigo. Y puedo transformarme en un adulto que no se interesa más que por las cifras. Es entonces por eso que compré una caja de colores y lápices. Es duro volver a ponerse a dibujar, a mi edad, no habiendo hecho más tentativas que las de una boa cerrada y una boa abierta, a la edad de seis años! Trataré, por supuesto, de hacer retratos lo más fieles posibles. Pero no estoy bien seguro de lograrlo. Un dibujo va, y el otro ya no concuerda. Me equivoco también un poco con la estatura. Acá el principito es demasiado grande. Luego demasiado pequeño. Titubeo también sobre el color de su ropa. Entonces tanteo así y asá, mal que bien. Me puedo equivocar incluso en detalles más importantes. Pero me tendrán que perdonar. Mi amigo no daba nunca explicaciones. Posiblemente me creía parecido a él. Pero yo, lamentablemente, no puedo ver corderos a través de las cajas. Quizá sea un poco como las personas mayores. Debo haber envejecido.

