Queridos alumnos, por este medio y en breve por la plataforma CREA nos vamos a estar conectando.
Para los segundos del Liceo 16 y UTU Arroyo Seco y FPB 1 Robótica y FPB 3 Audiovisual.
Antes quisiera que probáramos contactarnos, me pueden responder a neutro@adinet.com.uy. Me dicen su nombre y grupo.
En estos días de cuarentena, trabajaremos, ánimo. Prof. Pombo.
miércoles, 18 de marzo de 2020
domingo, 8 de marzo de 2020
prueba diagnóstica
Prueba diagnóstica
Gran parte de la vida del pueblo
pasaba por aquel almacén. Las noticias
llegaban en el ómnibus
de las seis y corrían
por el largo mostrador de madera lustrada, donde el gallego Banderas
se acodaba a darles la veracidad o el destierro que necesitaba.
Tomillos, salamines, galletas, relojes de pared, trajes polvorientos,
fideos petrificados, anzuelos viejos, zapatos de punta reforzada y
hasta lombrices cultivadas en el fondo de la casa, cerca de la pileta
de lavar ropa. Todo se podía 5 encontrar en aquellos estantes
cubiertos de polvo, llenos de adornos inútiles e historias ajadas.
La
tarde en que llegué a comprar medio kilo de la mortadela escondida
en la campana de vidrio, a salvo de las moscas, no había nadie en el
almacén.
Banderas esperaba atrás
del mostrador, la calva reluciente a la luz de la lámpara,
los anteojos a punto de caerse nariz abajo por el sudor, un
chaleco vetusto queriendo en vano tapar la camisa gastada, y el
lápiz de
tatuar las compras en la libreta 10 de fiado, con la punta afilada,
siempre listo para saltar como un asesino, oculto detrás de la oreja
derecha. Rebanó el
fiambre sin temblar, demostrando su mentada precisión de cirujano, y
lo envolvió en un papel grasiento. Yo me paré en puntas de pie
hasta llegar a la altura del mostrador para alcanzarle la libreta.
Fue cuando sentí el aliento pesado, mezcla de perfume
barato, cigarros viejos y alcohol, que delata a los borrachos que no
parecen borrachos. El hombre me sonrió a través 15 de los lentes y
preguntó a quemarropa por el “loco de la patilla”. Quedé mudo
un instante, sorprendido ante la pregunta, y la rabia me fue tomando
todo, el estómago hasta los huesos.
Desde
que tengo memoria, la pasión sin aduanas ha sido mi perdición.
Levanté el envoltorio en un movimiento rápido por encima
del mostrador y la mortadela golpeó de lleno en el pecho del gordo
de la cara espantada. Le di la espalda y salí raudamente, pero antes
de cruzar la puerta giré para 20 mirarlo a los ojos y desaté la bronca
atascada en la garganta. “Se llama Antonio y es mi tío”, grité
y la voz se despegó distinta. Después corrí hacia la casa, todavía
falto de aire por la rabia, a decirles a mi madre que en el almacén
de Banderas no quedaba más
mortadela.
Luis do Santos (2017) El zambullidor. Montevideo,
Ed. Fin de Siglo.
-
Menciona tres aspectos de la personalidad del almacenero que te generen asco o rechazo (entre las líneas 8 y 16).
-
Señala un caso de discurso directo, explica cómo lo reconociste.
-
¿Quién dice qué en el texto: el narrador-protagonista, el almacenero u otro personaje?
-
“loco de la patilla”;
- “Se llama Antonio y es mi tío”;
-
“El hombre me sonrió a través de los lentes…”.
-
a) Estudia cómo se relacionan las siguientes oraciones:
“Rebanó el fiambre sin temblar, demostrando
su mentada precisión de cirujano, y lo
envolvió en un papel grasiento.”
b) Analiza los complementos del verbo en la
oración subrayada e investiga la información gramatical que brinda
el morfema flexivo en el verbo conjugado.
c) Clasifica el enunciado según la intención
comunicativa.
5) Se describe el almacén entre las líneas 3 y
7 mediante una extensa enumeración.
a) ¿Qué efecto produce en ti como lector ese
recurso literario?
b) Ubica un sintagma nominal y estúdialo.
6) Investiga el uso del tilde en las palabras en
negrita.
7) Observa en qué tiempo verbal se encuentran los
verbos en el primer párrafo:
a) ¿Por qué lo habrá elegido el narrador?
b) Reflexiona sobre la información gramatical que
aporta el morfema flexivo en los verbos resaltados en cursiva.
sábado, 7 de marzo de 2020
Fragmento de Cuando eso acecha
El
lunes
por la mañana la fiebre me acompañó durante la jornada de trabajo.
Pasé las horas lentas, absolutamente inquieta, reconcentrada en los
sucesos del día anterior, asustada por la cantidad de sangre que
había salido de mi nariz, preguntándome si estaría enferma o hasta
moribunda y no lo sabía. Al salir, el caníbal estaba parado en la
acera frente al lugar donde aguardaba mi bus. Me hacía señas con
una mano, me saludaba, me invitaba a cruzar la calle. Lo ignoré como
pude. Cuando llegué a mi casa intenté no pensar en lo que había
ocurrido. Fue imposible.
Cada vez que quiero escapar de un pensamiento, este se torna obsesivo
y hasta sueño con él. No hay voluntad posible que nos aparte de
nuestra mente. Decidí que no tocaría el maletín en unos días y
que visitaría a mis padres en cuanto tuviera un día libre.
La
semana transcurrió entre la irrealidad de la vigilia y las
pesadillas nocturnas. La presencia del caníbal era agobiante con su
constancia; cada vez que salía del edificio estaba frente a mí,
silencioso y gesticulando. La fiebre no cesaba, los recuerdos y
pensamientos en torno al aljibe me acosaban continuamente. La cara
imposible del mandril, sus compañeros, cada uno tan desagradable
como él, me provocaban una especie e vértigo, una sensación de
caída que me hacía incorporar en la cama a la noche. (…).
Revolví
papeles buscando el número de teléfono de la central de mi piso en
la empresa. ¿Cuánto hacía que trabajaba allí? ¿Diez años?
¿Quince? Tal vez cerca de veinte. ¿Cómo alguien podría olvidar
algo así? Años de rutina y tedio estaban afectando mi memoria.
Parecía ser irreversible. Temí que una enfermedad heredada o
contagiosa se estuviera asentando y quedara como mis padres, sumida
en una profunda e impenetrable ausencia. Del otro lado del teléfono
una voz digital me indicaba varios números que iban derivándome a
varias contestadoras hasta dar con una voz humana o por lo menos,
parecida. Era inusual faltar a mi trabajo. En tantos años jamás lo
había hecho. A pesar de eso se me explicó que afectaría la
contabilización de mis días de trabajo para la jubilación. Me dio
lo mismo. No me detuve a pensarlo y exigí que enviaran al médico
estatal para certificar mi ausencia. Llegaría como máximo en tres
horas, así que en ese estado planifiqué el resto del día.
Aprovecharía la ocasión para visitar a mis padres.
La
espera fue tensa pero breve. El médico solo me hizo unas preguntas y
no quiso traspasar el umbral. Cuando le conté que sangraba la nariz
cada vez con más frecuencia, causándome mareos y hasta desmayos,
levantó la vista del documento sobre el que estaba escribiendo.
-Es
una enfermedad cada vez más común, lo siento. No hay solución. Le
diría que asista a un hospital público, pero probablemente la
atiendan en un año o más. No es posible conseguir medicamentos para
su condición; el Estado no los reparte y son demasiado costosos.
Estiró
su brazo y examinó los ojos bajo mis párpados mientras me explicó
que tenía anemia. Sacó un tensiómetro de su maletín y ahí,
parados en la puerta de entrada me dijo que tenía la presión
demasiado alta. Me tomó la temperatura y no se mostró sorprendido
por el resultado. Afirmó con certeza que si continuaba así
probablemente no tendría chances de sobrevivir. No supe qué
decirle. Sabía que no tenía sentido rogar por atención médica
especializada. Atiné a preguntarle si estaba seguro y me contestó
con cierta resignación en la mirada que era la misma enfermedad que
estaba matando a todos. Que estábamos intoxicados, mal alimentados,
y atacados por un montón de bacterias imposibles de tratar. Se
despidió con una disculpa y percibí otra vez un dejo de amargura en
su rostro. Un médico que no puede curar.. (…).
Andrea
Arismendi, Cuando eso acecha.
lunes, 2 de marzo de 2020
Criterio de evaluación de los trabajos escritos
Las categorías y descriptores están sujetos a cambio dependiendo de lo que la docente estime pertinente evaluar. Los niveles se mantendrán en el correr del curso.
Las categorías y descriptores están sujetos a cambio dependiendo de lo que la docente estime pertinente evaluar. Los niveles se mantendrán en el correr del curso.
Categorías
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Destacado
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Logrado
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En proceso
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Con dificultades a superar
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Interpretación del texto
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El estudiante muestra una comprensión profunda del mismo. Hace uso de paratextos.
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Demuestra una correcta comprensión ciñéndose estrictamente a la consigna.
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Evidencia una interpretación parcial. No fundamenta respuestas que lo requieren.
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No comprende consignas. No responde de manera adecuada o entrega trabajo en blanco.
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Creatividad
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Se observa gran habilidad para buscar más de una salida creativa atinada.
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Busca una solución novedosa a la consigna que se lo pedía.
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Encuentra soluciones previsibles.
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No realiza tarea o copia fragmento del texto sin un claro objetivo.
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Ortografía
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No tiene faltas ortográficas ni inestabilidades. Correcto uso de signos de puntuación. Respeta márgenes y sangría.
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Tiene problemas con algunas tildes pero maneja en general un buen uso ortográfico. En ocasiones escribe el signo de interrogación solo al final.
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Muestra problemas con el uso de la tilde y con los distintos grafemas que se realizan con un mismo fonema. No tiene incorporado los signos de puntuación.
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Evidencia una no integración de reglas ortográficas básicas.
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Vocabulario y precisión léxica.
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Usa correctamente las palabras nuevas infieren su significado o hacen uso del diccionario. Apela a sinónimos e hiperónimos.
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Utiliza de manera adecuada algunas palabras nuevas. De tener dudas preguntan a la docente o consulta diccionario. A veces reiteran términos.
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En el vocabulario nuevo que usa abunda la repetición de palabras y usa expresiones de la oralidad.
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No incorpora vocabulario nuevo
y en algunos casos escribe como habla.
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Conocimientos previos.
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Toda la información sobre contenidos de la asignatura es correcta
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Ha realizado el trabajo con una información adecuada. Se ha olvidado o no ha integrado algunos temas.
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Ha olvidado o no internalizado aspectos importantes del curso anterior.
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No realiza consigna.
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Trabajo grupal
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Entusiasta, comparte ideas y útiles. Busca llegar a acuerdos. Encauza el trabajo ajeno y propio con excelente actitud.
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Se lo ve interesado, escucha y aporta ideas pertinentes.
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No desecha la idea pero prefiere utilizar el espacio para dialogar sobre cuestiones que no tienen que ver con el asunto a elaborar.
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No quiere trabajar en grupo, se muestra hostil con sus compañeros y/o gran nivel de dispersión.
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Presentación y grafía.
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Buen manejo de la letra cursiva, respeta sangría, organiza en párrafos.
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Conoce adecuadamente letra cursiva pero opta por la imprenta. Presentación adecuada.
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No domina letra cursiva ni respeta márgenes. Deja sectores en blanco sin sentido.
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Letra imprenta mayúscula o mezcla de estas con minúsculas.
No aceptable organización de la información en el texto.
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miércoles, 5 de febrero de 2020
domingo, 6 de octubre de 2019
Para alumnos de 1er. año.
Contemplando aquel lugar que parecía arrasado por el
fuego, sentí deseos de ponerme a llorar. Llorar por mi suerte y por la de mis
compañeros y por la del Capitán y su descabellada empresa, y la de cuantos
locos como nosotros hay en el mundo: y así lo hubiera hecho, de no haber oído
en ese instante los gritos de Juan Ginovés, reclamando nuestra presencia y
dando voces en su incomprensible dialecto.
Todos corrimos hacia él y, uno a uno, fuimos quedando
como de piedra, contemplando un miserable pozo en cuyo fondo... en cuyo fondo
brillaba... brillaba un agua barrosa que nos llamaba con sus destellos. Uno a
uno fuimos cayendo de rodillas en el barro, disputándonos un espacio para mojar
nuestros labios en aquel líquido caliente que sabía a sangre y tenía su color,
pero que bebimos con fruición.
Aplacada la sed, volvió a dominar la
sensación de que nos observaban, y lo mismo sintieron mis compañeros; pero no
vimos a nadie.
Llenamos
varias pipas y emprendimos el regreso a las naves, con los ojos puestos en la
espesa cortina vegetal,
La
noche caía rápida, súbitamente sobre la selva agostada, llenando de sombras el
estrecho sendero y agigantando el silencio circundante. En todo el trayecto, no tropezamos con la más mínima señal de vida,
aquello semejaba un teatro desierto. Un mundo definitivamente clausurado y
muerto.
Al
llegar a la playa una enorme luna roja asomaba al fondo de la bahía por sobre
las cumbres lejanas.
Esa
noche dormimos en cubierta a causa del calor y vimos pequeñas hogueras
encenderse en esas montañas aparentemente despobladas.
Era
una extraña sensación, la de estar allí tendidos sobre unos maderos, en el
centro del gran anfiteatro que formaba la bahía circundada de morros, mientras
un mundo de seres y cosas desconocidas vigilaba nuestro sueño.
Durante
los cuatro días que siguieron regresamos al pozo sin poder tomar contacto con
los misteriosos habitantes de la aldea. No obstante, por las noches volvían a
surgir de la nada los fuegos.
Fragmento extraído
de Maluco de Napoleón Baccino.
Para alumnos de 2o. año.
Biocombustibles agravan
cambio climático
El uso de biocombustibles eleva mucho más que la
gasolina el recalentamiento de la
Tierra , pues su producción encarece los alimentos y, por lo
tanto alienta la deforestación y la pérdida de praderas naturales que atesoran
carbono.
"El uso
de etanol equivale a emisiones de gases de efecto invernadero más perjudicial
que el de la gasolina": dijo David Tilman, ecologista de la Universidad de
Minnesota y coautor de uno de dos informes al respecto publicados el jueves
pasado en la revista Science.
En principio, el uso de etanol derivado del maíz
reduciría las emisiones gases invernadero respecto de la gasolina, pero no se
consideró la reducción de la superficie de los cultivos de alimentos en un
mundo hambriento. Esto eleva el precio de los alimentos y obliga a bosques y praderas
que se conviertan en tierras de cultivo. Cada hectárea convertida emite a la
atmósfera peligrosos gases invernaderos. (...)
Hay que hacer más estudios sobre el potencial de
estas nuevas tecnologías. También se requiere el establecimiento de criterios
internacionales para la producción de biocombustibles, que gobiernos y empresas
apliquen y determinen sus inversiones.
Algunos biocombustibles ofrecen una fuente de
energía relativamente barata pero tienen un impacto que resulta muy negativo
sobre el clima. "En este
contexto, es una idea bastante tonta usar alimentos como combustible",
expresó Tilman.
Stephen Leahy. Periodista medioambiental. Muy interesante, 2011
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